Regular las emociones en la infancia: estrategias prácticas para acompañar a tu hij@
- Daniela Cal y Mayor Meyer
- 31 oct 2025
- 2 Min. de lectura
En la infancia, las emociones pueden sentirse como una ola inmensa que arrastra a l@s niñ@s sin saber cómo volver a la calma. La buena noticia es que regular las emociones en la infancia es una habilidad que se puede aprender y practicar. Como adultos, nuestro papel es guiar y ofrecer recursos para que los niños encuentren formas sanas de liberar esa energía emocional.
Regular no significa reprimir. Significa ayudar a que la intensidad baje, como cuando abrimos la válvula de una olla de presión para liberar vapor y evitar que explote.
Enojo: liberar energía sin dañar
El enojo es una emoción natural, pero puede tener un nivel de energía muy alto. Algunas estrategias útiles son:
Golpear una almohada o un punching bag.
Gritar dentro de una almohada o en un espacio privado.
Correr o moverse físicamente.
Estar un rato en un lugar tranquilo.
Conectar con un adulto cercano para sentirse acompañad@.

Tristeza: acompañar desde la calma
La tristeza suele traer energía baja. En este caso, lo que ayuda es la conexión y la ternura:
Abrazos y contacto físico.
Llorar acompañado de un adulto que escucha sin juzgar.
Usar un objeto de apego (peluche, manta favorita).
Tomar agua o descansar.
Hablar sobre lo que pasó, cuando el niñ@ esté list@.

La contención en forma de abrazo puede ayudar mucho a regular la tristeza
Euforia: equilibrar la alegría intensa
Aunque es una emoción agradable, la euforia también necesita regulación si la energía es muy alta:
Alejarse de la fuente de la emoción (pausar el juego, cambiar de actividad).
Leer un cuento o dibujar lo que emocionó tanto.
Respirar lenta y profundamente.
Apretar o abrazar un objeto fuerte para descargar energía.
Escuchar las necesidades de cada niñ@
No todos los niños regulan igual. Lo importante es explorar distintas opciones y preguntar: “¿Qué te ayudaría a sentirte mejor?”. Te sorprenderá descubrir que muchas veces ell@s mism@s saben qué necesitan.
La regulación emocional en la infancia no se enseña con sermones, sino con paciencia, acompañamiento y práctica constante. Cuando un niño logra calmarse con estrategias respetuosas, está construyendo conexiones neuronales que le servirán toda la vida.



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