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Regular las emociones en la infancia: estrategias prácticas para acompañar a tu hij@


En la infancia, las emociones pueden sentirse como una ola inmensa que arrastra a l@s niñ@s sin saber cómo volver a la calma. La buena noticia es que regular las emociones en la infancia es una habilidad que se puede aprender y practicar. Como adultos, nuestro papel es guiar y ofrecer recursos para que los niños encuentren formas sanas de liberar esa energía emocional.


Regular no significa reprimir. Significa ayudar a que la intensidad baje, como cuando abrimos la válvula de una olla de presión para liberar vapor y evitar que explote.



Enojo: liberar energía sin dañar

El enojo es una emoción natural, pero puede tener un nivel de energía muy alto. Algunas estrategias útiles son:

  • Golpear una almohada o un punching bag.

  • Gritar dentro de una almohada o en un espacio privado.

  • Correr o moverse físicamente.

  • Estar un rato en un lugar tranquilo.

  • Conectar con un adulto cercano para sentirse acompañad@.


regulacíón del enojo
Opciones para regular el enojo

Tristeza: acompañar desde la calma

La tristeza suele traer energía baja. En este caso, lo que ayuda es la conexión y la ternura:

  • Abrazos y contacto físico.

  • Llorar acompañado de un adulto que escucha sin juzgar.

  • Usar un objeto de apego (peluche, manta favorita).

  • Tomar agua o descansar.

  • Hablar sobre lo que pasó, cuando el niñ@ esté list@.


regulación de la tristeza

La contención en forma de abrazo puede ayudar mucho a regular la tristeza


Euforia: equilibrar la alegría intensa

Aunque es una emoción agradable, la euforia también necesita regulación si la energía es muy alta:

  • Alejarse de la fuente de la emoción (pausar el juego, cambiar de actividad).

  • Leer un cuento o dibujar lo que emocionó tanto.

  • Respirar lenta y profundamente.

  • Apretar o abrazar un objeto fuerte para descargar energía.



Escuchar las necesidades de cada niñ@

No todos los niños regulan igual. Lo importante es explorar distintas opciones y preguntar: “¿Qué te ayudaría a sentirte mejor?”. Te sorprenderá descubrir que muchas veces ell@s mism@s saben qué necesitan.


La regulación emocional en la infancia no se enseña con sermones, sino con paciencia, acompañamiento y práctica constante. Cuando un niño logra calmarse con estrategias respetuosas, está construyendo conexiones neuronales que le servirán toda la vida.





 
 
 

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