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“Cómo poner límites con éxito”


Poner límites no significa imponer reglas rígidas o castigos, sino guiar a tus hijos para que comprendan lo que es seguro, apropiado y respetuoso. Aquí te compartimos estrategias para que los límites sean aceptados y respetados con más facilidad.



1. Hablar en positivo

Decir “no” suele ser menos efectivo de lo que pensamos. Nuestro cerebro presta más atención a la acción que a la negación: si dices “no corras”, tu hijo primero procesa la idea de correr antes que la palabra “no”. Esto puede provocar que haga justamente lo que le estás prohibiendo.

La solución es cambiar tu discurso a positivo, indicando lo que sí puede hacer:

Discurso negativo

Discurso positivo

¡No pegues!

Si me pegas me lastimas, las manos se usan para acariciar o jugar.

¡No grites!

Habla más bajito, así todos podemos escucharte.

¡No saltes en la cama!

En la cama podemos dormir o recostarnos. Si quieres brincar, ve al jardín o al piso de tu cuarto.

¡No te vayas a caer!

Agárrate fuerte del barandal. Si necesitas ayuda, tómame de la mano. Vamos a un juego más seguro.

¡No toques eso!

Manos a su cuerpo, observa con los ojos.

Hablar en positivo facilita que los niños comprendan lo que se espera de ellos y reduce la resistencia.



2. Anticipar

Los límites funcionan mejor cuando los niños saben qué esperar. Anticipar un límite prepara a tu hijo y reduce berrinches o frustraciones.

Por ejemplo: "Hijo, hasta ahora has visto 2 películas al día. A partir de la próxima semana veremos solo 1 para cuidar tu cerebro y que tengas tiempo de jugar con tus juguetes."

Explicar los límites con anticipación, como si fuera una conversación entre adultos, ayuda a que los niños los acepten más fácilmente.

Los límites funcionan mejor cuando los niños saben qué esperar. Anticipar un límite prepara a tu hijo y reduce berrinches o frustraciones.
Los límites funcionan mejor cuando los niños saben qué esperar. Anticipar un límite prepara a tu hijo y reduce berrinches o frustraciones.

3. Dale el poder, da 2 opciones

Los niños están explorando su autonomía y necesitan sentir que tienen cierto control. Darles dos opciones les permite decidir sin que se rompan los límites.

Ejemplos:

  • Hora del baño: “¿Quieres bañarte ahora o después de cenar?”

  • Hora de vestirse: “Hace frío, ¿prefieres este suéter o esta chamarra?”

  • Hacer tarea: “¿Quieres que te ayude o la haces tú solo?”

  • Apagar la TV: “¿Quieres apagarla tú o lo hago yo?”

Así, tu hijo tiene voz, pero dentro de los límites que tú estableces.


4. No cedas ante el berrinche

La consistencia es clave. Una vez que comuniques el límite, des opciones y expliques el motivo, debes mantener la firmeza aunque haya berrinches.

Si cedes ante la frustración de tu hijo, estarás enseñando que los límites son negociables. Con tiempo y constancia, el niño aprenderá que los límites se respetan y los berrinches disminuirán.



5. Ejemplo práctico combinando todas las herramientas

  • Hablar en positivo: “En la cama podemos dormir o recostarnos. Si quieres brincar, ve al jardín.”

  • Anticipar: “A partir de mañana, veremos solo una película al día.”

  • Dar 2 opciones: “¿Quieres ver la película ahora o después de jugar un rato?”

  • No ceder ante el berrinche: Mantener la regla y explicarle calmadamente por qué es importante.

Con esta estrategia, tus límites serán claros, respetados y enseñarán a tu hijo a tomar decisiones dentro de un marco seguro.


 
 
 

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