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“Consecuencias: enseñando responsabilidad y toma de decisiones a los niños”


Las consecuencias son el resultado de una acción, ya sea positiva o negativa. En la crianza, ayudan a los niños a entender el impacto de sus comportamientos, asumir responsabilidad y desarrollar habilidades para resolver problemas. Aprender a enfrentar consecuencias es fundamental para que los niños tomen decisiones reflexivas y crezcan con autonomía y seguridad.

Existen dos tipos principales de consecuencias: naturales y lógicas. Veamos cómo aplicarlas de manera efectiva.

Aprender a enfrentar consecuencias es fundamental para que los niños tomen decisiones reflexivas y crezcan con autonomía y seguridad.  Existen dos tipos principales de consecuencias: naturales y lógicas.
Aprender a enfrentar consecuencias es fundamental para que los niños tomen decisiones reflexivas y crezcan con autonomía y seguridad.

Existen dos tipos principales de consecuencias: naturales y lógicas.


1. Consecuencias naturales

Las consecuencias naturales ocurren de manera espontánea, como resultado directo de una acción. No requieren intervención especial, solo supervisión para asegurarnos de que no pongan en riesgo la seguridad del niño.


Ejemplos prácticos:

  • Si hace frío y tu hijo no se pone el suéter, sentirá frío.

  • Si decide no comer, sentirá hambre hasta la siguiente comida.

  • Si juega con un balón dentro de la casa, puede tirar algo o romperlo.

Lo importante es que las consecuencias naturales no sean peligrosas. Por ejemplo, no dejarías que un niño juegue con un cuchillo o suba a la azotea solo porque las consecuencias naturales serían graves. Pero permitir que sienta frío por no ponerse un suéter le enseña la relación entre sus decisiones y sus efectos, fomentando aprendizaje a través de la experiencia.



2. Consecuencias lógicas

Algunas situaciones no generan consecuencias naturales. Aquí es donde los padres o cuidadores deben establecer consecuencias justas y relevantes que conecten directamente con la acción.


Ejemplos prácticos:


Ejemplo 1: juguetes desordenados

  • Situación: Tus muñecas están en el piso y deben guardarse en la canasta.

  • Acción: “Puedes guardar tus muñecas o no podrás jugar con ellas hasta mañana”.

  • Cómo aplicarlo: Dar un tiempo límite de 5-10 segundos. Si no cumple, retiras el privilegio y le das otra oportunidad al día siguiente para aprender del error.


Ejemplo 2: normas en la mesa

  • Situación: Sube los pies a la mesa, que es para trabajar o comer.

  • Acción: “Puedes bajar los pies o tendrás que ir a otro espacio a jugar por un rato”.

  • Cómo aplicarlo: Dar tiempo límite, aplicar la consecuencia si no obedece, sin gritar ni enojarse. Esto evita activar el cerebro emocional y reduce berrinches.


Ejemplo 3: transición de actividades

  • Situación: Antes de ir al parque, debe recoger su ropa del suelo.

  • Acción: “Está bien si no la quieres recoger, pero entonces no podremos ir al parque hoy”.

  • Cómo aplicarlo: Esperar respuesta y dar tiempo límite. La consecuencia conecta directamente con la acción y ayuda a enseñar responsabilidad y consecuencias de decisiones.



Tips para aplicar consecuencias efectivas

  1. Siempre conecta la consecuencia con la acción cometida.

  2. Mantén calma y firmeza; evita gritos y castigos desproporcionados.

  3. Da tiempo para responder antes de aplicar la consecuencia.

  4. Repite y sé consistente: la constancia ayuda a internalizar la lección.

  5. Usa consecuencias naturales siempre que sean seguras, y lógicas cuando no haya un resultado espontáneo.




 
 
 

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