Cuando límites y consecuencias no funcionan: estrategias creativas para manejar el comportamiento
- Daniela Cal y Mayor Meyer
- hace 6 días
- 2 Min. de lectura

A veces, aunque pongas límites claros y apliques consecuencias naturales o lógicas, tu hija(o) puede seguir sin cooperar o tener berrinches. Esto es completamente normal, sobre todo si llevas poco tiempo implementando estas estrategias. Con el tiempo y la constancia, la cooperación suele aumentar y los berrinches disminuir.
Pero, ¿qué pasa si ya llevas algunos meses y tu hija(o) sigue sin respetar los límites? Antes de frustrarte, pregúntate:
¿No puede? Tal vez estás exigiendo algo que aún no es apropiado para su edad.
¿No quiere? Puede ser que tu hija(o) necesite más conexión contigo. En este caso, aumenta tus tiempos de juego y afecto: apapáchalos, juega con ellos y dedica momentos de cariño. A veces la solución es más simple de lo que parece.
Usar creatividad cuando las consecuencias no funcionan
Hay situaciones donde aplicar consecuencias naturales o lógicas resulta difícil o imposible. Es en esos momentos donde la creatividad y la flexibilidad se vuelven esenciales.
Por ejemplo:
Paulina, de 4 años, va rumbo al pediatra con su papá. Suele tener dificultad para controlar su cuerpo y está pateando el respaldo del asiento delantero.
El papá intenta lo tradicional:
Papá: “Pau, a papá no le gusta que patees su asiento porque me duele la espalda, ¿me ayudas dejando de patearlo?”
Paulina: sigue pateando.
En este caso, no hay consecuencia natural ni lógica inmediata que funcione. La solución está en desviar el comportamiento hacia una opción más adecuada y realista:
Papá: “¿Por qué te gusta patear el asiento, hija?”
Paulina: “Mis piernas se quieren mover y me gusta, es divertido.”
Papá: “Ok, ¿podrías patear otra cosa que tengas más cerca? ¿Tu sillita o tu mochila?”
Aquí el papá reconoce que controlar completamente las piernas de Paulina sería muy difícil, pero le ofrece alternativas que cumplen con su necesidad de moverse sin dañar a nadie ni generar frustración. Esto permite mantener la calma y continuar el trayecto de manera segura, enseñando al mismo tiempo habilidades de autorregulación y negociación.
Claves para estos momentos
Flexibilidad: A veces la perfección no es posible, y aceptar una alternativa segura es mejor que una lucha de poder.
Opciones concretas: Dar alternativas viables ayuda a que el niño se sienta escuchado y tenga cierto control sobre la situación.
Paciencia y constancia: Aunque no funcione al 100% al inicio, cada pequeño intento es un aprendizaje.
Aplicar límites y consecuencias requiere tiempo, práctica y, en ocasiones, creatividad. Recordar que cada niño tiene sus capacidades y necesidades específicas te ayudará a manejar los momentos más difíciles con calma y efectividad.



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