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“Premios en la crianza: ¿realmente ayudan al aprendizaje de los niños?”


Después de hablar de los castigos, es común pensar que los premios son una mejor alternativa. A primera vista, parece lógico: si los castigos generan miedo, los premios podrían generar motivación. Sin embargo, cuando analizamos más a fondo cómo funciona el cerebro infantil, descubrimos que los premios tampoco promueven un aprendizaje profundo ni duradero.


Cuando un niño recibe un premio por portarse bien o por cumplir con una tarea, su cerebro aprende que “solo vale la pena hacerlo si hay una recompensa”. Es decir, la motivación viene de algo externo y no de su propio deseo o satisfacción. Esto se conoce como motivación extrínseca.

A corto plazo, los premios sí pueden funcionar: el niño coopera, obedece o realiza lo que se le pide. Pero a largo plazo, pierden su efectividad, porque el niño se acostumbra a esperar algo a cambio y deja de disfrutar el proceso de aprender o ayudar.


Cuando un niño recibe un premio por portarse bien o por cumplir con una tarea, su cerebro aprende que “solo vale la pena hacerlo si hay una recompensa”.
Cuando un niño recibe un premio por portarse bien o por cumplir con una tarea, su cerebro aprende que “solo vale la pena hacerlo si hay una recompensa”.

Con el tiempo, los premios en la crianza pueden incluso volverse un obstáculo. El niño puede frustrarse fácilmente si no obtiene lo que quiere, mostrar impaciencia o creer que el cariño de sus padres depende de su buen comportamiento: “si me porto bien, me quieren; si no, no”. Este mensaje puede afectar su autoestima y su sentido de valor personal.


El verdadero aprendizaje ocurre cuando el niño encuentra satisfacción interna al esforzarse, resolver un reto o ayudar a otros, sin esperar algo a cambio. La motivación intrínseca se cultiva con palabras de reconocimiento, presencia emocional y límites claros, no con recompensas materiales.


En resumen:

  • Los premios funcionan a corto plazo, pero no enseñan valores duraderos.

  • Pueden disminuir la motivación interna del niño.

  • Es mejor fomentar la satisfacción por el esfuerzo y el proceso.





 
 
 

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