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“Castigos en la crianza: efectos a corto y largo plazo en el comportamiento infantil”


Muchos padres recurren al castigo porque parece funcionar de inmediato. El niño deja de hacer lo que estaba haciendo, obedece y el conflicto se detiene. Sin embargo, esta es solo una solución temporal. A largo plazo, el castigo puede tener efectos muy diferentes a los que los padres buscan.

Cuando castigamos, el niño aprende a evitar las consecuencias por miedo, no porque haya comprendido el impacto de su comportamiento. Por ejemplo, un niño que recibe una nalgada por tirar algo no aprende a cuidar los objetos, sino a esconder lo que rompió la próxima vez. No hay aprendizaje real, solo temor.


En el corto plazo, el castigo “controla” el comportamiento. Pero en el largo plazo, no fomenta virtudes como la responsabilidad, la honestidad o la paciencia. El niño no desarrolla habilidades de autorregulación ni empatía, porque no entiende por qué su acción estuvo mal, solo que “fue castigado”.

el castigo constante rompe la conexión emocional entre padres e hijos. El pequeño puede sentirse tratado injustamente, perder confianza y pensar que solo es amado cuando se porta bien.
El castigo constante rompe la conexión emocional entre padres e hijos. El pequeño puede sentirse tratado injustamente, perder confianza y pensar que solo es amado cuando se porta bien.

Además, el castigo constante rompe la conexión emocional entre padres e hijos. El pequeño puede sentirse tratado injustamente, perder confianza y pensar que solo es amado cuando se porta bien. Esta confusión emocional puede afectar su autoestima y su motivación para aprender o cooperar.

La ciencia del desarrollo infantil demuestra que el aprendizaje y la formación de valores ocurren en un ambiente de calma y seguridad emocional. Cuando los niños se sienten escuchados, comprendidos y respetados, su cerebro está abierto al aprendizaje.


En lugar de castigar, los padres pueden aplicar límites y consecuencias, que enseñan responsabilidad sin dañar el vínculo afectivo. Este enfoque fomenta la reflexión y la cooperación desde la comprensión, no desde el miedo.


En conclusión:

  • Los castigos sólo son eficaces a corto plazo.

  • A largo plazo, dañan la confianza y no enseñan valores.

  • Las consecuencias y los límites son alternativas más efectivas y respetuosas.

 
 
 

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