“Límites físicos y verbales: cómo acompañar a tus hijos según su edad”
- Daniela Cal y Mayor Meyer
- 23 ene
- 2 Min. de lectura
Establecer límites es fundamental para la seguridad y el desarrollo emocional de los niños. Pero los límites no siempre se aplican de la misma manera: varían según la edad y las habilidades de tu hijo. En general, los límites físicos predominan en los primeros años, mientras que los límites verbales van tomando protagonismo conforme los niños crecen.
1. ¿Qué son los límites físicos y verbales?
Límites físicos: Se refieren a la intervención directa del adulto para proteger al niño o enseñarle qué comportamientos no son seguros/adecuados.
Ejemplo: Quitar un objeto caliente de las manos de un bebé.
Ejemplo: Sujetar al niño al bajar escaleras para evitar caídas.
Límites verbales: Se basan en la comunicación y la explicación. Se usan palabras para decir lo que no debe hacerse y ofrecer alternativas seguras.
Ejemplo: “No toques la estufa, está caliente. Vamos a jugar con tus bloques aquí”.
Ejemplo: “No pegues a tu amigo. Podemos usar palabras amables o turnarnos con los juguetes”.

2. Cómo combinarlos
Comenzar con límites físicos en los más pequeños: Cuando son bebés y niños pequeños, la intervención directa es clave para su seguridad.
Incorporar límites verbales: Conforme el bebé crece, acompaña la acción con explicaciones claras y sencillas. Parece que no entiende, pero los bebés van aprendiendo el significado de las palabras rápidamente.
Hablar en positivo: Indicar qué sí puede hacer, no solo lo que no debe.
Ser consistente: Mantener los mismos límites y consecuencias ayuda a que el niño los internalice.
Reducir gradualmente el límite físico: A medida que entiende las palabras y reglas, dependerás menos de la intervención física y más de los límites verbales.
3. Ejemplos prácticos combinados
Quitar un cuchillo de la mesa (límite físico) y decir “Eso puede cortar, mejor jugamos con los utensilios de plástico” (límite verbal).
Señalar que no se debe gritar en casa (límite verbal) y guiar suavemente sus manos si empieza a empujar (límite físico).
Pedir que guarde los juguetes (límite verbal) y ofrecer opciones para que decida en qué orden hacerlo (empoderamiento y límite positivo).



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