top of page

Tolerancia a la frustración: cómo fortalecer la resiliencia

Como madres, padres y cuidadores, es natural querer evitarles el sufrimiento y resolver rápidamente aquello que les causa malestar. Sin embargo, las pequeñas frustraciones de la vida cotidiana también son oportunidades para desarrollar una habilidad que les servirá toda la vida: la resiliencia.
Como madres, padres y cuidadores, es natural querer evitarles el sufrimiento y resolver rápidamente aquello que les causa malestar. Sin embargo, las pequeñas frustraciones de la vida cotidiana también son oportunidades para desarrollar una habilidad que les servirá toda la vida: la resiliencia.

¿Tu hija o hijo se desespera cuando algo no sale como esperaba? ¿Se enoja cuando pierde un juego, se frustra al armar un rompecabezas o se derrumba cuando escucha un "no"?


Como madres, padres y cuidadores, es natural querer evitarles el sufrimiento y resolver rápidamente aquello que les causa malestar. Sin embargo, las pequeñas frustraciones de la vida cotidiana también son oportunidades para desarrollar una habilidad que les servirá toda la vida: la resiliencia.


Aprender a manejar la decepción, la espera o los errores no significa dejar que las niñas y los niños sufran solos. Significa acompañarlos mientras descubren que son capaces de enfrentar situaciones difíciles y recuperarse de ellas.


¿Qué es la resiliencia?

La resiliencia es la capacidad de adaptarse, recuperarse y seguir adelante después de enfrentar desafíos o situaciones difíciles.

No significa no sentir tristeza, enojo o frustración. Tampoco significa ser fuerte todo el tiempo.

Una persona resiliente siente emociones difíciles, pero aprende a atravesarlas y a encontrar maneras de seguir adelante.

La resiliencia se construye poco a poco a través de las experiencias cotidianas y de las relaciones seguras con los adultos que acompañan a los niños.


¿Por qué la tolerancia a la frustración es tan importante?


La tolerancia a la frustración se desarrolla con la práctica

La frustración aparece cuando las cosas no salen como esperamos, cuando tenemos que esperar, perder, equivocarnos o aceptar un límite.

Por ejemplo:

  • Cuando una torre se cae.

  • Cuando otro niño gana un juego.

  • Cuando no pueden comer un dulce antes de la cena.

  • Cuando tienen que esperar su turno.

  • Cuando algo requiere más esfuerzo del esperado.

Aunque estas situaciones pueden ser difíciles, también son oportunidades para desarrollar habilidades como:

  • La paciencia.

  • La flexibilidad.

  • La resolución de problemas.

  • La regulación emocional.

  • La perseverancia.

Estas habilidades forman parte de la resiliencia y serán útiles durante toda la vida.


¿La resiliencia significa evitarles las dificultades?

Muchas veces, por amor, intentamos resolver todos los problemas de nuestros hijos.

Terminamos la tarea por ellos, evitamos que pierdan, intervenimos inmediatamente cuando algo les cuesta o hacemos todo lo posible para que nunca se frustren.

Pero la resiliencia no se desarrolla evitando todas las dificultades, sino aprendiendo que podemos enfrentarlas con apoyo.

Las niñas y los niños necesitan saber:

"Esto es difícil, pero no estás solo. Confío en que puedes hacerlo y estoy aquí para ayudarte."


¿Cómo fomentar la tolerancia a la frustración?


1. Validar las emociones sin resolver inmediatamente

Cuando un niño se frustra, necesita sentirse comprendido.

Por ejemplo:

"Sé que querías que la torre quedara perfecta. Es frustrante cuando se cae."

Validar no significa solucionar el problema por él, sino acompañarlo emocionalmente.


2. Resistir la tentación de hacerlo por ellos

Cuando hacemos todo por nuestros hijos, sin querer les enviamos el mensaje de que no son capaces.

En cambio, podemos ofrecer apoyo sin quitarles la oportunidad de intentarlo.

Por ejemplo:

En lugar de armar el rompecabezas por ellos, podemos decir:

"Parece difícil. ¿Qué pieza crees que podríamos probar ahora?"


3. Enseñar que equivocarse es parte del aprendizaje

Los errores no son señales de fracaso.

Son oportunidades para aprender.

Podemos modelar esta idea diciendo:

  • "Me equivoqué y voy a intentarlo otra vez."

  • "Todavía no me sale, pero sigo practicando."

  • "Los errores nos ayudan a aprender."

Cuando los niños ven que los adultos también se equivocan y se recuperan, aprenden que no necesitan ser perfectos.


4. Permitir pequeñas frustraciones cotidianas

Esperar un turno, perder un juego o escuchar un "no" son experiencias normales y necesarias.

No es necesario evitar cada decepción.

Estas pequeñas experiencias ayudan a construir la capacidad para enfrentar desafíos mayores en el futuro.


5. Enseñar estrategias para regular las emociones

Cuando las emociones son intensas, los niños necesitan herramientas.

Algunas opciones son:

  • Respirar profundamente.

  • Tomar una pausa.

  • Pedir ayuda.

  • Abrazar un peluche.

  • Mover el cuerpo o caminar.

  • Hablar sobre lo que sienten.

Primero se regulan las emociones y después es más fácil buscar soluciones.


¿Qué hacer cuando mi hijo se derrumba ante la frustración?

Es importante recordar que la tolerancia a la frustración es una habilidad que se desarrolla con el tiempo. Los niños pequeños todavía están aprendiendo a esperar, controlar impulsos y manejar emociones intensas. Por eso, las rabietas o las lágrimas no significan que algo esté mal.

En esos momentos podemos:

  • Mantener la calma.

  • Validar lo que sienten.

  • Poner límites cuando sea necesario.

  • Recordarles que estamos disponibles para ayudar.

Con el tiempo, las experiencias repetidas de apoyo y acompañamiento fortalecen la confianza en sí mismos.


La resiliencia se construye en la relación

Los niños no desarrollan resiliencia porque nunca se caen, sino porque descubren que pueden levantarse.

Y, sobre todo, porque saben que hay adultos que creen en ellos y los acompañan.

No necesitan una infancia perfecta ni una vida libre de dificultades.

Necesitan oportunidades para equivocarse, intentarlo de nuevo y sentir que son capaces.


Una idea para poner en práctica

La próxima vez que tu hija o hijo se frustre porque algo no salió como esperaba, intenta hacer una pausa antes de resolverlo por él.

Puedes decir:

"Sé que esto es difícil. Estoy aquí contigo y confío en que encontraremos una solución."

La resiliencia no se construye evitando todos los obstáculos, sino ayudando a las niñas y los niños a descubrir que pueden atravesarlos y seguir adelante.


Fuentes

  1. The Whole-Brain Child. Bantam Books, 2011.

  2. Mindset. Random House, 2006.

  3. Center on the Developing Child at Harvard University. Resilience. https://developingchild.harvard.edu

  4. Ann S. Masten. Ordinary Magic: Resilience in Development. Guilford Press, 2014.

  5. American Psychological Association. Recursos sobre resiliencia y desarrollo infantil.https://www.apa.org

 
 
 

Comentarios


bottom of page