Habilidades socioemocionales y funciones ejecutivas en la infancia
- Daniela Cal y Mayor Meyer
- 19 sept 2025
- 2 Min. de lectura
En la primera infancia, el cerebro no solo crece en tamaño y conexiones neuronales, sino que desarrolla dos áreas fundamentales para la vida: las habilidades socioemocionales y las funciones ejecutivas. Estos dos componentes trabajan juntos para que el niño pueda aprender, relacionarse y tomar decisiones de forma efectiva.
Las habilidades socioemocionales son la capacidad de reconocer, comprender y manejar las propias emociones, así como establecer relaciones positivas con los demás. Incluyen la empatía, la comunicación, la cooperación y el manejo de la frustración. Un niño que aprende a identificar cuando está enojado y a pedir ayuda en lugar de reaccionar con agresión está fortaleciendo estas habilidades.

Por su parte, las funciones ejecutivas son procesos mentales que permiten planificar, concentrarse, recordar instrucciones y adaptarse a los cambios. Estas habilidades se desarrollan en el corte prefrontal, una región del cerebro que madura lentamente, pero cuyo crecimiento se impulsa desde los primeros años mediante experiencias desafiantes y seguras.
Funciones ejecutivas:
Control inhibitorio: resistir la tentación de actuar de inmediato.
Memoria de trabajo: retener y usar información a corto plazo, como recordar instrucciones para un juego.
Flexibilidad cognitiva: adaptarse a cambios de reglas o situaciones nuevas.
Autorregulación emocional: manejar emociones para responder de forma adecuada y no dejar que interfieran en la tarea.
Planificación y organización: poder anticipar, fijar metas, diseñar pasos y llevar a cabo un plan de acción.

Para estimular estas áreas en la infancia:
Proponer juegos que requieran seguir reglas y turnos.
Favorecer la resolución de problemas de manera guiada, sin dar la respuesta inmediata.
Hablar de las emociones, nombrarlas y validar lo que siente el niño.
Ofrecer actividades que combinen desafío y apoyo, como construir algo juntos o resolver un rompecabezas.
El desarrollo de habilidades socioemocionales y funciones ejecutivas en la infancia es una inversión a largo plazo. Niños con estas capacidades fortalecidas suelen tener mejor desempeño académico, relaciones saludables y mayor capacidad para enfrentar retos en la vida adulta.



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