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¿Cuántas veces repetir instrucciones a un niño?

Muchas madres, padres y cuidadores terminan agotados de repetir una y otra vez las mismas instrucciones, mientras sienten que sus hijos simplemente las ignoran.
Muchas madres, padres y cuidadores terminan agotados de repetir una y otra vez las mismas instrucciones, mientras sienten que sus hijos simplemente las ignoran.

"¡Ya te lo dije cinco veces!", "¿Cuántas veces tengo que repetirlo?", "Ponte los zapatos, por favor". Si alguna vez te has escuchado diciendo estas frases, no estás solo. Muchas madres, padres y cuidadores terminan agotados de repetir una y otra vez las mismas instrucciones, mientras sienten que sus hijos simplemente las ignoran.


Con el tiempo, esta dinámica puede convertirse en una lucha diaria. Los adultos se frustran, las niñas y los niños se acostumbran a escuchar la instrucción varias veces antes de actuar y, poco a poco, todos terminan más cansados.


Pero ¿cuántas veces es necesario repetir una instrucción? Y, sobre todo, ¿cómo podemos poner límites sin entrar en discusiones interminables?



¿Por qué los niños parecen no escuchar?

Antes de pensar que una niña o un niño está siendo desafiante a propósito, es importante recordar que todavía está desarrollando habilidades como la atención, el control de impulsos y la capacidad para cambiar de una actividad a otra.

Además, cuando están jugando o concentrados en algo que les interesa, les cuesta detenerse inmediatamente para responder a una petición.

Por eso, es normal que a veces necesiten apoyo y recordatorios. Sin embargo, cuando repetimos una misma instrucción diez veces sin que ocurra nada después, el mensaje que pueden aprender es:

"No necesito hacer caso hasta la décima vez."

En otras palabras, sin darnos cuenta, las repeticiones constantes pueden enseñar a retrasar la cooperación.


Repetir instrucciones: menos palabras y más consistencia

No existe un número mágico, pero en general es más útil dar una instrucción clara y, si es necesario, un recordatorio acompañado de un límite o consecuencia lógica.

La clave no está en repetir más fuerte o más veces, sino en ser consistentes con lo que decimos.

Una estrategia sencilla que puede ayudar es la de los 3 strikes.


¿En qué consiste la estrategia de los 3 strikes?

La idea es evitar entrar en una secuencia interminable de recordatorios y, en cambio, acompañar las instrucciones con límites claros y predecibles.


Strike 1: Dar una instrucción clara

El primer paso es hacer una petición concreta y específica.

Por ejemplo:

  • "Es momento de ponerte los zapatos."

  • "Por favor, guarda tus juguetes."

  • "No es seguro saltar sobre el sillón."

En este momento es importante utilizar pocas palabras y asegurarnos de tener la atención del niño antes de hablar.


Strike 2: Recordar el límite o la consecuencia

Si el niño todavía no coopera, llega el momento de recordar lo que ocurrirá si no se cumple la petición.

Por ejemplo:

"Si los juguetes no se guardan antes de cenar, los guardaré yo y mañana no estarán disponibles para jugar."

O:

"Si continúas saltando en el sillón, tendremos que bajar y buscar otra forma segura de mover el cuerpo."

La intención no es amenazar ni castigar, sino informar con calma y claridad cuál será el límite.


Strike 3: Cumplir con el límite


¿Cómo dejar de repetir instrucciones sin entrar en luchas de poder?

Si después del recordatorio el comportamiento continúa, es momento de actuar.

Por ejemplo: "Ya es hora de cenar. Los juguetes que quedaron fuera los guardaré y mañana podrás volver a usarlos." O: "Veo que te cuesta dejar de saltar. Vamos a bajar del sillón y buscar otro lugar donde sí sea seguro brincar."

La parte más importante de esta estrategia es la consistencia. Si decimos que ocurrirá algo y luego no lo cumplimos, es probable que el niño aprenda que siempre habrá una quinta o sexta oportunidad.


¿Qué tipo de consecuencias funcionan mejor?

Las consecuencias son más efectivas cuando son:

  • Relacionadas con la situación.

  • Respetuosas.

  • Proporcionadas.

  • Predecibles.

  • Aplicadas con calma.

Por ejemplo:

  • Si no se guardan los juguetes, estos se guardan temporalmente.

  • Si se derrama agua intencionalmente, se limpia con ayuda del adulto.

  • Si un juguete se utiliza para lastimar, se retira por un tiempo.

El objetivo no es castigar, sino enseñar responsabilidad y ayudar a desarrollar autocontrol.


¿Qué pasa si mi hijo se enoja?

Es normal que las niñas y los niños se molesten cuando encuentran un límite. El enojo no significa que el límite sea incorrecto.

Puedes acompañar sus emociones diciendo algo como:

"Sé que querías seguir jugando. Es difícil detenerse cuando uno se está divirtiendo. Mañana volverás a jugar con ellos."

La empatía y los límites no son opuestos. Es posible validar lo que sienten y, al mismo tiempo, mantener una consecuencia.


¿Cuándo es mejor flexibilizar?

Habrá momentos en los que un niño esté cansado, enfermo, muy frustrado o atravesando una situación difícil. En esos casos, puede necesitar más apoyo y menos exigencias.

Poner límites no significa actuar de manera rígida, sino responder con sensibilidad al momento que está viviendo.


Una idea para poner en práctica

La próxima vez que te descubras diciendo por quinta vez "¡Ponte los zapatos!", haz una pausa y pregúntate:


¿Estoy repitiendo la instrucción o estoy enseñando lo que espero y sosteniendo el límite?

Las niñas y los niños no necesitan adultos perfectos ni sermones interminables. Necesitan límites claros, consistentes y acompañados de conexión.

Con el tiempo, menos repeticiones y más coherencia pueden ayudar a que las rutinas diarias sean más tranquilas para toda la familia.


Fuentes

  1. No-Drama Discipline. Bantam Books, 2014.

  2. Positive Discipline. Ballantine Books, edición revisada.

  3. Center on the Developing Child at Harvard University. Executive Function & Self-Regulation Skills Are Built Over Time. Harvard University.https://developingchild.harvard.edu/resources/inbrief-executive-function/

  4. American Academy of Pediatrics. HealthyChildren.org. Effective Discipline to Raise Healthy Children.https://www.healthychildren.org

  5. The Whole-Brain Child. Bantam Books, 2011.

 
 
 

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