Ansiedad infantil: señales y cómo acompañarla
- Daniela Cal y Mayor Meyer
- hace 1 día
- 4 min de lectura

¿Tu hija o hijo se muerde las uñas, se queja constantemente de dolor de estómago o parece más irritable y sensible de lo habitual? A veces, estos comportamientos pueden resultar desconcertantes o incluso interpretarse como malos hábitos. Sin embargo, en muchos casos son la forma en que las niñas y los niños expresan algo que todavía no saben poner en palabras: la ansiedad.
La ansiedad es una emoción humana normal que todos experimentamos. En pequeñas dosis, nos ayuda a prepararnos para situaciones nuevas o desafiantes. Sin embargo, cuando las preocupaciones son intensas o persistentes, pueden manifestarse a través de comportamientos, cambios físicos o dificultades emocionales.
Comprender estas señales es el primer paso para acompañar a las niñas y los niños con empatía y ayudarles a desarrollar herramientas para afrontar aquello que les preocupa.
¿Cómo se manifiesta la ansiedad en la infancia?
La ansiedad infantil no siempre se expresa con palabras. Muchas veces aparece a través del cuerpo o del comportamiento.
Algunas señales frecuentes son:
Morderse las uñas o la ropa.
Jugar constantemente con el cabello o chuparse el dedo.
Quejarse de dolores de cabeza o de estómago sin una causa médica aparente.
Irritabilidad o cambios de humor frecuentes.
Dificultades para dormir o pesadillas.
Necesidad constante de asegurarse de que todo estará bien.
Miedo excesivo a separarse de los adultos significativos.
Evitar ciertas situaciones o actividades.
Inquietud o dificultad para concentrarse.
Estas conductas no significan que una niña o un niño esté tratando de llamar la atención o portándose mal. Más bien, son señales de que necesita apoyo para manejar aquello que le genera estrés o preocupación.
¿Qué puede causar ansiedad en las niñas y los niños?
Las causas de la ansiedad son diversas y, en ocasiones, varios factores pueden estar presentes al mismo tiempo.
Entre las situaciones que pueden generar ansiedad se encuentran:
Cambios importantes, como mudanzas, cambios de escuela o la llegada de un hermano.
Conflictos familiares o tensiones en casa.
Exigencias académicas o miedo a cometer errores.
Experiencias difíciles o estresantes.
Separaciones de las personas significativas.
Temperamento sensible o antecedentes familiares de ansiedad.
Exposición a noticias o situaciones que generan miedo.
En ocasiones, aquello que parece pequeño desde la mirada adulta puede ser vivido como algo muy intenso por una niña o un niño. Por eso, es importante tratar de comprender qué hay detrás del comportamiento en lugar de centrarnos únicamente en detenerlo.
¿Cómo acompañar la ansiedad infantil?
Cuando observamos conductas asociadas con la ansiedad, es natural querer que desaparezcan rápidamente. Sin embargo, generalmente resulta más útil preguntarnos qué necesita el niño y qué puede estar intentando comunicar.
Si se muerde las uñas
Morderse las uñas suele ser una forma automática de liberar tensión.
Además de evitar regaños o castigos, podemos:
Ofrecer un objeto seguro para morder, como un collar sensorial o una pajilla de silicona diseñada para ello.
Proponer otras formas de liberar tensión, como apretar una pelota antiestrés o jugar con plastilina.
Conversar sobre cómo se siente y explorar si hay algo que le preocupa.
Por ejemplo:
"He notado que últimamente te muerdes mucho las uñas. A veces nuestro cuerpo hace eso cuando está preocupado o nervioso. ¿Hay algo que te esté preocupando?"
Si se queja constantemente de dolor de estómago
La ansiedad puede manifestarse físicamente.
Además de descartar cualquier causa médica con el pediatra, podemos preguntarnos:
¿Hay algo nuevo en su vida?
¿Se acerca una situación que le genere preocupación?
¿Ha habido cambios importantes recientemente?
Validar su malestar es importante. Aunque el dolor tenga un origen emocional, las molestias son reales.
Si busca constantemente seguridad
Algunas niñas y niños preguntan repetidamente:
"¿Vas a volver?"
"¿Todo va a salir bien?"
"¿Y si pasa algo malo?"
En lugar de responder con frustración, puede ayudar:
Mantener rutinas predecibles.
Anticipar los cambios con tiempo.
Validar la emoción:
"Entiendo que te preocupe. A veces las personas nos sentimos nerviosas cuando no sabemos qué va a pasar. Estoy aquí contigo."
Ansiedad infantil: ¿cuándo buscar apoyo profesional?
Sentir miedo o preocupación ocasional es parte del desarrollo normal. Sin embargo, es recomendable consultar con un profesional de la salud mental infantil cuando:
La ansiedad interfiere con la vida cotidiana.
El niño evita actividades importantes.
Hay problemas frecuentes de sueño.
Las preocupaciones son muy intensas o persistentes.
Los síntomas físicos son recurrentes.
La familia siente que necesita más herramientas para acompañarlo.
Pedir ayuda no significa que algo esté mal con la niña o el niño. Al contrario, es una forma de brindar apoyo y prevenir que las dificultades aumenten.
¿Qué necesitan las niñas y los niños cuando sienten ansiedad?
Más que escuchar frases como "No pasa nada" o "No deberías sentirte así", las niñas y los niños necesitan adultos que les ayuden a comprender lo que ocurre en su interior.
Algunas maneras de acompañarlos son:
Escuchar sin minimizar sus emociones.
Poner nombre a lo que sienten.
Mantener rutinas que proporcionen seguridad.
Ofrecer contacto físico y conexión cuando lo necesiten.
Enseñar estrategias de regulación, como respirar profundamente o utilizar objetos sensoriales.
Hablar sobre las situaciones que pueden estar generando preocupación.
Una idea para poner en práctica
La próxima vez que observes una conducta que te preocupe, intenta hacer una pausa y pregúntate:
"¿Qué podría estar intentando comunicarme mi hija o hijo con este comportamiento?"
A veces, detrás de una uña mordida, de un dolor de estómago o de una necesidad constante de asegurarse de que todo estará bien, hay una emoción que necesita ser escuchada. Y cuando las niñas y los niños encuentran adultos que los acompañan con empatía, poco a poco aprenden que no tienen que enfrentar sus preocupaciones solos.
Fuentes
Center on the Developing Child at Harvard University. Persistent Fear and Anxiety Can Affect Young Children's Learning and Development. Harvard University.https://developingchild.harvard.edu/resources/persistent-fear-and-anxiety-can-affect-young-childrens-learning-and-development/
Siegel, Daniel J. y Payne Bryson, Tina. The Whole-Brain Child. Bantam Books, 2011.
American Academy of Pediatrics. Anxiety Disorders in Children and Adolescents. HealthyChildren.org.https://www.healthychildren.org
Child Mind Institute. Signs and Symptoms of Anxiety in Children.https://childmind.org
Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Anxiety and Depression in Children.https://www.cdc.gov/children-mental-health/about/about-anxiety-and-depression-in-children.html



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